Inauguramos la sección de bibliografía con El hombre mas rico de Babilonia, escrito por George Clason. Es un libro que ya tiene sus años, pero el contenido sigue mas vigente que nunca para aplicarlo hoy en día. Cuenta con 161 páginas, es muy entretenido y fácil de leer ya que no entra en tecnicismos y está contado en forma de novela. Nos relata las vivencias de distintos personajes de la ciudad de Babilonia, por lo tanto cada mensaje que nos intenta dar esta ejemplificado en situaciones de la vida cotidiana que podemos traer a nuestra realidad. Vamos a hacer un breve resumen.




Introducción a "El hombre mas rico de Babilonia"

El libro comienza con uno de sus personajes, Bansir, un fabricante de autos, que se pone a charlar con su amigo Kobi, un músico. Un día como cualquier otro, a Bansir algo le hace un click en su cabeza y comienza a cuestionarse junto a su amigo sobre su realidad, su pobreza, su infortuna, su constante trabajo y su bolsa siempre vacía. Ellos deseaban riqueza para gozar de mejor vida, pero no tenían idea de como conseguirla. Luego de conversar sobre todos estos temas, deciden ir a visitar a Arkad, un viejo amigo de la infancia con quien habían estudiado juntos, y a quien nunca habían notado mas inteligente ni mas trabajador, pero poseía una gran fortuna, era nada menos que el hombre más rico de Babilonia. 

Cuando visitan a Arkad, este les cuenta su historia. Cuando eran mas jóvenes el era igual de pobre que ellos, no tenia nada, trabajaba y solo le alcanzaba para cubrir sus gastos. Hasta que un día pide un consejo a Algamish, un prestamista exitoso para quien trabajaba grabando tablillas de barro. A cambio de un trabajo hecho a tiempo, este le revela su gran secreto: "Encontré el camino de la riqueza cuando decidí que una parte de todo lo que ganaba me tenía que pertenecer". 

Entonces uno se pregunta, ¿No me pertenecen todos mis ingresos? Y no, ya que lo gastamos en diferentes necesidades. Nuestros ingresos pertenecen a quien pagamos el alquiler, a la tienda que le compramos ropa, al supermercado que le compramos alimentos, etc. Si gastamos todos nuestros ingresos, nada nos pertenece. Por ese motivo Algamish le remarcaba a Arkad: "Primero, págate a ti mismo, no menos de una decima parte de tus ingresos".  Además, le remarcó la importancia de no solo ahorrar, sino que lo incitó a que invirtiera sus monedas. Le enseñó que sus ahorros eran como esclavos que trabajaban para el, que debían generarle rendimientos, y a su vez reinvertir las ganancias para seguir generando riqueza.

Encontré el camino de la riqueza cuando decidí que una parte de todo lo que ganaba me tenía que pertenecer.  Primero, págate a ti mismo, no menos de una decima parte de tus ingresos.

Y asi fue como Arkad ahorró una moneda de cobre por cada diez que ganaba hasta tener una cantidad considerable. Al cabo de un año, se reencontró con Algamish y este le preguntó si había puesto en práctica lo que le enseñó. Arkad, efectivamente supo ahorrar su dinero, pero falló a la hora de invertirlo. Este le confió sus ahorros a Azmur, un fabricante de ladrillos que viajaría por tierras lejanas para comprar joyas raras a los fenicios y revenderlas sacando una importante ganancia. Pero nada resulto como debía, los fenicios estafaron a Azmur vendiéndole unos vidrios sin valor que simulaban ser piedras preciosas. Algamish le manifestó: "Si quieres un consejo sobre joyas, ve a ver un joyero. Siempre debes pedir consejos a gente que sea entendida en la materia, de lo contrario pagarás los malos consejos con tu economía".

Pasaron otros doce meses, y Arkad que no se rindió se reencontró con Algamish. Otra vez ahorró durante un año completo, pero esta vez, aprendió la lección. Confió sus ahorros a Agar, un fabricante de escudos que necesitaba un financista para comprar el cobre con el que confeccionaba los escudos, este le pagaba los intereses cada cuatro meses. Algamish lo felicitó, pero también le preguntó que hacia con los intereses que ganaba. Este respondió que se daba un festín con miel, vino y pastel de especias, y también se había comprado una túnica. Al oír esto, Algamish respondió: "Te estás comiendo los beneficios. Primero debes procurar tener un ejército de esclavos que trabajen para tí, y recién ahi podrás disfrutas todos los banquetes que quieras".

Y así fue como Arkad, primero aprendió a vivir con menos dinero del que necesitaba, ahorraba un 10%. Luego, aprendió a invertir correctamente con gente entendida en el tema. Y por último, comprendió los beneficios de reinvertir las ganancias. Al cabo de dos años volvió a ver a Algamish, quien se estaba haciendo viejo. Al ver como Arkad había progresado, este le confió sus negocios y lo hizo su socio. Así fue como Arkad, a base de esfuerzo, de prueba y error, comenzó a edificar su fortuna.

Las siete maneras de llenar una bolsa vacía

Luego de un periodo de prosperidad, la ciudad de Babilonia se encontraba en una especie de crisis en la que solo unos pocos habían logrado juntar mucho oro, y la mayoría desafortunadamente no poseía nada. Debido a esta situación, el rey decide llamar a Arkad para que enseñe al pueblo a ganar su dinero sin depender de nadie. Este organiza una reunión y revela las siete claves para lograr el éxito. 

1- Empezad a llenar vuestra bolsa

El primer consejo que brindó Arkad al pueblo, fue que cualquier trabajo es bueno para comenzar a ahorrar dinero. No importaba tanto el salario, si no que debían ahorrar el 10% de sus ingresos y respetar esta regla.

2- Controlad vuestros gastos

La segunda forma de obtener dinero es haciendo un presupuesto. Los deseos a satisfacer son infinitos, y nuestro dinero, limitado. Entonces debemos elaborar un presupuesto en el que gastando el 90% de nuestros ingresos, podamos cubrir todas nuestras necesidades básicas, nuestras distracciones y algún que otro gusto. No debemos confundir gastos necesarios con deseos. Tener nuestras finanzas ordenadas nos ayudarán a cumplir nuestro objetivo.

3- Hacer que nuestro dinero fructifique

Arkad dijo claramente: "El oro guardado dentro de una bolsa contenta al que lo posee y satisface el alma del avaro, pero no produce nada". Y agregó: "La riqueza de un hombre no está en las monedas que transporta en la bolsa, sino en la fortuna que amasa, el arroyo que fluye continuamente hacia su bolsa y la va engordando. Es lo que todo hombre quiere: una fuente de ingresos que siga produciendo, estéis trabajando o de viaje". Es decir, de nada sirve el dinero guardado, es solo el comienzo. Necesitamos invertirlo, generar ingresos de distintos tipos, ingresos pasivos que trabajen para nosotros.

4- Proteged vuestros tesoros de cualquier pérdida

¿Acaso es razonable cegarse por ganancias extraordinarias si se corre el riesgo de perder el capital? Yo creo que no, asegura Arkad. No regalemos nuestros ahorros, lo que nos costó tiempo y esfuerzo para conseguir. Debemos asegurarnos donde vamos a invertir nuestro dinero, y saber que podremos reclamarlo con toda seguridad. No debemos dejarnos llevar por los deseos de hacer fortuna rápidamente.

5- Haced que vuestra propiedad sea una inversión rentable

Aquí Arkad habla sobre los beneficios de tener una casa propia. El tema está mas enfocado en la salud mental y el bienestar familiar mas que la inversión tradicional que genere un retorno de dinero. "La familia de un hombre no puede disfrutar plenamente de la vida a no ser que posea un terreno en el que los niños puedan jugar, y en el cual su mujer pueda cultivar, además de flores, sabrosas hierbas para perfumar la comida de su familia.

6- Asegurad ingresos para el futuro

"El hombre es quien debe prever unos ingresos adecuados para su vejez y quien debe preparar a su familia para que cuando el ya no este con ellos, pueda reconfortarlos y satisfacer sus necesidades". Es importante generar recursos para cuando no podamos trabajar o para cuando no estemos en este mundo y podamos brindar bienestar a nuestra familia. 

7- Aumentad vuestra habilidad para adquirir bienes

"Cuanto mas conocimiento adquiramos, mas dinero ganaremos. La última manera de hacer fortuna consiste en cultivar las facultades intelectuales, estudiar, instruirse y actuar respetándose a si mismo". Según Arkad, debemos capacitarnos constantemente y no quedarnos quietos, plantearnos objetivos tangibles, realizables e ir incrementándolos a medida que se van consiguiendo. Si nos planteamos objetivos muy altos de entrada, terminaremos abandonando. 

Las cinco leyes del oro

Si pudieras escoger entre un saco lleno de oro y una tablilla de arcilla donde estuvieran grabadas unas palabras llenas de sabiduría, ¿Qué escogerías?

En esta sección del libro, nos cuenta otra historia de Arkad. Este ya se estaba poniendo viejo y necesitaba de alguien que manejara su fortuna cuando ya no estuviera. Para asegurarse de eso, decide poner a prueba a su hijo Nomasir. Le obsequia una bolsa de oro y una tablilla con los cinco mandamientos del oro. Al cabo de diez años, debía regresar a su hogar para demostrar si había sido capaz de manejar el dinero con sabiduría para poder heredar la fortuna de su padre. 

La historia sigue su curso y en el comienzo, Nomasir pierde todo el saco de dinero de su padre en una carrera de caballos y en un negocio que no prosperó. Luego de un tiempo, respetando los mandamientos del oro y con mucho esfuerzo logra recuperarse de la perdida sufrida. Al volver a su casa, le devuelve a Arkad el saco de oro que este le había otorgado en un principio, y le da otros dos sacos mas como agradecimiento por las tablillas con los mandamientos, para dejar en claro que es mucho mas importante el conocimiento para saber generar y conservar el oro, que el oro en sí mismo.

El oro está reservado a aquellos que conocen sus leyes y las obedecen

 

Las cinco leyes que estaban grabadas en la tablilla eran las siguientes:

1- El oro acude fácilmente, en cantidades siempre más importantes, al hombre que reserva no menos de una décima parte de sus ganancias para crear un bien en previsión de su futuro y del de su familia.

2- El oro trabaja con diligencia y de forma rentable para el poseedor sabio que le encuentra un uso provechoso, multiplicándose incluso como los rebaños en los campos.

3- El oro permanece bajo la protección del poseedor prudente que lo invierte según los consejos de hombres sabios.

4- El oro escapa al hombre que invierte sin fin alguno en empresas que no le son familiares o que no son aprobadas por aquellos que conocen la forma de utilizar el oro.

5- El oro huye del hombre que lo fuerza en ganancias imposibles, que sigue el seductor consejo de defraudadores y estafadores o que se fía de su propia inexperiencia y de sus románticas intenciones de inversión.

Conclusión

El hombre mas rico de Babilonia es un excelente libro, que con ejemplos y experiencias de vida de los personajes nos deja muchas enseñanzas. Es un gran tomo para alguien que se esta iniciando en las finanzas personales y desea darle un rumbo económico a su vida. Sin duda que recomiendo su lectura, en lo personal me ha servido en su momento para afianzar algunos conocimientos. Es muy ameno de leer y no es muy extenso tampoco. Te puedo asegurar que te vas a sentir identificado con varias cosas que se suceden, hay mucho mas para aprender que el pequeño resumen que realice. Y no olvidemos que el dinero es solo un instrumento para acceder a una mejor vida. Hasta la próxima.